La pulsera identificativa de Osakidetza logra evitar la mitad de los errores de filiación de los pacientes hospitalizados, aunque en este terreno se debe mejorar en maternidad y salud mental, ámbitos que necesitan «soluciones diferenciadas».

El consejero de Salud, Jon Darpón, y el responsable de Programas de Salud Pública y Seguridad de Osakidetza, Enrique Peiró, han comparecido hoy en el Parlamento Vasco para presentar la evaluación de la «Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016» que ha permitido «progresos sustanciales» en este campo.

Peiró, que no ha cuantificado las identificaciones incorrectas, ha reconocido que estos errores se producen también en pacientes no ingresados cuando por ejemplo acuden a un hospital a someterse a una prueba, ya que en este momento se puede producir «un confusión entre dos pacientes por razones de edad, desorientación, ortografía…»

La identificación de los usuarios es una de las trece líneas de actuación de la Estrategia de Seguridad del Paciente, de la que también forma parte la propia implicación del usuario, al que se le reclama «corresponsabilidad» y que «juegue un papel activo» en su seguridad clínica.

Dentro de esta «novedosa» línea de trabajo, se pide a los pacientes que se aseguren de que son correctamente identificados, sepan la medicación qué toman, verifiquen la documentación que se les entrega, comuniquen siempre sus alergias y «no que queden con dudas y hagan todas las preguntas que procedan».

La Estrategia de Seguridad, además de reducir el número de errores en la identificación, ha permitido también reducir las infecciones asociadas a la atención sanitaria, que se han disminuido en más de un punto entre 2013 y 2016 para quedarse en una tasa del 4,5 %.

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